sábado, 12 de octubre de 2019

Spank y medical cap 2

Relato: Spanking y medical. Parte 2. Versión edsuarmi. Rápidamente llegamos al hospital (si cuando quiere parece Spidi González) , no es una situación desconocida para nosotros, continuamente tenemos que acudir a emergencia porque yo no me cuido como corresponde. A veces me preguntan por qué lo hago, si sé que es importante que cuide mi salud y sobre todo, esta maldita asma (es culpa de diosito que me quería fastidiar bien) que me pone muy mal. Espero que entiendan mis miedos a los médicos y a las inyecciones, pero si le pregunto a Lau seguro que diría que le da más miedo preocupar o hacer enojar a Gina (a la sargento). Apenas llegamos al hospital, soy recibida por el personal que ya me conoce demasiado bien (es que son unas metiches y más de una vez me han visto con el culete bien rojo por culpa de Gina que no nos tiene paciencia menuda bruja esta echa) son muy amables con nosotras (creo que les doy penita). Hacía mucho que no teníamos que llegar corriendo y, mucho menos, e esas horas de la noche. Mientras los médicos y enfermeras se encargaban de revisarme, Gina y Lau esperaban sentadas en el pasillo. Yo miraba a los médicos con cara de pánico, hasta que dictaminaron una pequeña bronquitis. Mientras fuera Gina y Lau esperaban fuera sentadas en la sala de espera. Me imaginó a Lau haciéndose la despistada, aunque seguro que está preocupada por mí salud (aunque sabe que estoy en buenas manos) (Os imagináis la mirada directa de Gina clavada en Lau?? Cachiss me la estoy perdiendo). Ahora imaginaros a Gina a punto de interrogar a Lau (pobre seguro que se iba patas abajo) (os lo imagináis?? A más de uno se le pone los pelos de punta) Después de media hora, que a mí hermanita le parecería una eternidad, salió el médico a hablar con Gina, al parecer fueron buenas noticias (edsuarmi tiene una pequeña bronquitis) noté un gran alivio en su expresión. - Solo quiero dejarla esta noche en observación pero, no se preocupe, mañana temprano se la puede llevar a casa (será mamón el médico, mira que dejarme aquí sola en un box). Ahora vayan a descansar pero primero pase a verla así se irá más tranquila, que la nena dormirá relajada el resto de la noche. Dijo el doctor sonriente, mientras frotaba con cariño el brazo de Gina. Gina pasó a verme con la cara de enfadada y cansancio (ufff si supiera el miedo que me da cuando me mira así, se parece a un ogro), llegó a donde yo me encontraba en la camilla con oxígeno puesto y una vía con suero (con lo que les costó ponerme la y los sudores que les hice pasar), Gina me da un besito en la frente y me explica que me tengo que quedar en observación y que ella mañana a primera hora vendrá a buscarme y veo como se va. Seguramente se despedirían del doctor y saldrían rumbo al estacionamiento. Se subirán al auto, y aún no se han terminado de sentar y ya Gina estará regañando a la pobre Lau (si La Sargento supiera que es porque la tenía amenazada con darle sus verdaderas nota a Gina). Me imagino riñendo la: Gina: A ver, a ver, jovencita... No vengas ahora a intentar cambiar las cosas, en la casa tú dijiste que tu hermana llevaba 3 días así (es que lau es un poco boca chancla), entonces sabías que estaba más mal de lo que ella misma reconocía. Pero, bueno, no necesitas revolver más tu historia, llegando a casa vamos a hablar tú y yo, pero ya sabes cómo (no es justo me voy a perder el castigo de Lau y su lloradera). El trayecto del hospital a la casa duró un parpadeo. Me imaginó a Lau pensando: Lau: Gina tenía razón, actué de manera irresponsable pero, no es justo, Edsuarmi también tuvo parte de la culpa, ella también debería pagar su parte... Ojalá los doctores le dejen las nalgas como coladera de tantas inyecciones. Seguro que Lau entrará arrastrando los pies, porque sabe muy bien lo que le va a pasar. Ahora cierren los ojos y dejen volar la imaginación con lo que creo que puede pasar: Gina: Laura Magdalena (no boba croissant), te quiero de rodillas en el sofá, calzones abajo y manos en la cabeza (que empieza el baile del sambito). Seguro obedeció de inmediato, sabía que estaba en verdaderos problemas y no estaba dispuesta a agravar la situación (porque es una gallinita asustada). Imaginaros moviéndose antes de pararse atrás de ella, diciéndole que serían 20 azotes y que debía contarlos en voz alta (anda como si no supiera contar ella solita), además de repetir la frase 'debo ser más responsable de la salud de mi hermana'(ellas y sus frase sitas tontas). Comencemos. Cuando sintiese el primer impacto del cinturón grueso (woo nada más ni nada menos que ese horrible cinto), el que usa poco pero en situaciones especiales. No sé cómo, pudo llegar al final del castigo (seguro que tartamudeando y con muchas lágrimas). Sintiendo el enojo y la decepción de Gina en cada azote. (no vayamos hacer crueles pusimos pocos cuerazos), sin embargo, el mensaje le llegó de pleno (pueden poner la mano en el fuego, se lo digo yo). Después diciendo Gina: Esta es la parte que te corresponde por ocultarme algo tan importante con respecto a la salud de Edsuarmi, Laura Magdalena, pero mañana o pasado, dependiendo de cómo se recupere tu hermana, las dos juntas me van a explicar esta y varias cosas más. Vete a dormir ahora, señorita (así me lo he imaginado yo pero esto es solo mi imaginación nada que ver con la realidad (jajajajajajajaja ni yo me lo creo, esto pasó y punto)). Continuará...

Spank y medical cap 1

Relato: spanking y medical. Parte 1 versión edsuarmi Laura sabía que estaba enferma desde hace varios días con malestar general, yo no había dicho nada y tenía medio sobornada a Lau con decirle a Gina sus notas si lo contaba porque yo le había dicho que no era tan grave, que se me pasaría en unos días y que se iría sin necesidad de tratamiento, yendo se solo como vino; pero no fue así. Me encontraba fatal y estábamos ya en la habitación, listas para irnos a dormir, oí los pasos de Gina y me asuste, sabía que si me veía se daría cuenta así que no se me ocurrió otra cosa que meterme en el baño (contra si resulta que me ha entrado cagalera de solo pensar que me descubriría enferma). Gina entra todas las noches a darnos las buenas noches, nos besa la frente (como si fuéramos bebes) y nos arropa para dormir (lo dicho, solo falta que nos ponga el chupete aysss que mujer). Así que solo lo pudo hacer con Laura porque yo seguía en el baño. Gina: ¿edsuarmi, nena, está todo bien? Yo: Sí, esta todo fenomenal (ufff como puedo hago acoplo y le contesto con lo que me cuesta), como siempre o que te crees que acaso me estoy muriendo?(ufff lo mal que lo estoy pasando espero que se lo crea sino me mata ella) Gina es una dramática siempre se está preocupando por nosotras, nos cuida y nos protege en todos los sentidos (me da que tiene hasta cámaras en todos los sitios). A veces, incluso, por encima de sus necesidades. Oígo como tintinea sus zapatos yendo se dé la habitación. Salgo pitando del baño estoy congelada. Yo: Milagro, qué bien que se fue pronto y no me espero....... Estaba echa un flan y seguramente toda colorada, Lau me observaba pero no dijo nada. Nos acomodamos las dos en nuestras camas y nos dispusimos a dormir. Cada vez me sentía peor me costaba respirar y el tiempo pasaba muy lento, ya empezaba a entrecortarse mi respiración, los sudores caían por mi frente y siento que mi hermanita que es dos años más pequeña que yo me mira algo asustada (menuda cara de momia tenía la pobre) sabe que algo anda mal. Efectivamente que andaba mal, mi respiración entrecortada cada vez era más notoria con ese sonido ronco que salía muy dentro de mí y esos sudores fríos y mucha temperatura. Laura: Edsu, ¿estás bien? (va y me pregunta, me dieron ganas de decirle idiota no ves que no) ¿Cómo quiere que le responda si me falta el aire?? A lo mejor poniendo le caras se entera. Saltó de la cama como si fuera un tigre (creo que la asuste, pobre menuda cara tenía, jjajaja estaba buena para haberle hecho una foto y ponerla en el facebook) gritando como una loca hasta la habitación de Gina,(menudo susto se llevaría la pobre). Gina llego como una loca (cuando quiere parece un gamo), me toco la frente y palpo en mi cuello. Lau hija tráeme el botiquín que tengo en mi closet (le ordeno Gina, si será mandona), mi hermanita fue cagando leche. Cuando llego, Gina me había ayudado a incorporarme y sentarme en la cama, me sentía una pura mierda en ese momento, sin embargo quería quitar hierro al asuntillo (de la enfermedad), alegando que no era para tanto, que ya me encontraba bien y que solo sería un pequeño resfriado. Pero Gina no me creyó (no me extraña no me creo ni yo). Gina: Laura, dame él termómetro y el frasco de vaselina que están en el maletín (yo mientras suplicaba con señas a Lau que le dijera que no estaba)… Y tú, Edsuarmi, vírate y baja tus calzones (ni loca), vamos a medir tú temperatura, a ver si es cierto que no es nada. La tonta de Laura obedeció (me las pagará), aunque, se le veía el miedo en los ojos. Ella sabe mejor que nadie lo terrible que es cuando té toman la temperatura vía rectal... Es tan humillante siendo grandes e incómodo. Pobre de mí. Yo: Pero, pero, Gina, ya no soy una niña pequeña, por favor, no es necesario que me tomes así la temperatura, que vergüenza (que dirán mis amigas si se entera que La Sargento nos trata así). Gina: Más vergüenza té va a dar si té llevo al hospital con las nalgas rojas, señorita. No discutas y obedece ahora mismo.(glupp con esa cara de gestuda y gruñona, capaz es). Ni modo no me juego el cuello en este momento, cuando Gina da una orden, está s debe llevar a cabo de inmediato, si no, hay que atenerse a las consecuencias. Así que no me queda de otra. Lentamente me incorporo, me bajó el pantalón y siento como los cachetes me arden más, después los calzones blancos mi piel es blanquecina y más en la retaguardia. Me tumbó sobre las rodillas de Gina (esa posición la tenemos muy bien aprendida ambas). Mi hermana no me quitaba ojo, por alguna razón, esas escenas hacen volar mariposas a mi hermanita, y más si ella no es la protagonista. Gina tomó la vaselina y untó generosamente la punta del termómetro, de igual manera lo hizo con su dedo índice que fue a parar a mi pequeño hoyuelo que, ante el contacto, me estremezco y comienzo a gimotear y arrepentirme de no haber puesto obstáculo ninguno como si fuera una niñita pequeña. Gina, experta en estos menesteres, me separó las nalgas con los dedos de su mano izquierda y, con la otra, introducía lentamente el termómetro en mi agujerito (grrrr no me gusta nada esta sensación). Gina: ¿Por qué no me habías dicho que te sentías mal, Edsuarmi? Yo: no quería preocuparte Gina, además no me había sentido tan mal, te lo juro (mentira cochina, menos mal que ella aún no me pilla en ellas). Laura: no es cierto, Gina, lleva tres días así y no te quiso decir nada porque le dan miedo los doctores y las inyecciones. (será bocota mirando la como diciendo ya verás cuando me las cobre). Laura y la pista de aterrizaje que tiene por boca. (menuda chica está). Gina: Cómo, ¿tú sabías de esto y tampoco dijiste nada, Laura Magdalena? Recorcholis, mi hermanita se quedó en blanco, ella solita se ha delatado (es que hay que ser tonta menuda pillada). En ese momento nosotras la observamos con nuestras miradas asesinas sobre ella. Yo estaba tan vulnerable en ese momento, que no representó ninguna amenaza, pero Gina, oh Gina... Ella sí que daba miedo (de verdad del bueno, ni una película de terror da tanto pánico). Gina: Ahora hay que resolver esto, tienes muchísima fiebre, Edsuarmi (ufff tragando saliva, necesito pensar como librarme pero no pinta nada bien para mi). Ambas están castigadas hasta nuevo aviso ya hablaremos. Ahora vístanse, iremos al hospital. Continuará...

jueves, 10 de octubre de 2019

Relato azotes MADRE SOLTERA 3


Bad Boy Bobby

Lentamente había estado llegando al final de mi ingenio. ¡Mi dulce y pequeño Timothy se había convertido en un monstruo diminuto! Se había estado metiendo en problemas en la escuela. Tal vez solo me estaba probando, no lo sé. Pero Jack y yo nos habíamos acercado bastante y sentí que a medida que pasaba el tiempo, lo acercaba a mi objetivo final de matrimonio. Se dio cuenta de que Timothy estaba presionando los límites, yendo más allá del fondo. Dios sabe, lo había azotado yo mismo hasta que su trasero parecía listo para caerse. Tuve una conversación con Jack sobre eso una noche. Estábamos en la cama, en realidad. Esperaba que él se moviera más allá de solo quererme para una pareja sexual, sentí que se dirigía hacia allí.
Sabes, Jack, realmente me estoy enamorando de ti.
Puedo sentirlo, Sara. Siento que voy por el mismo camino.
Me incliné, puse una mano sobre su pezón más cercano a mí y me acurruqué contra él. No sé qué hacer con Timothy. Parece estar empeorando cada vez más.
Sí. Parece que realmente está explorando, probando tus límites. Me pregunto si está tratando de provocarte, incluso provocarme a mí. He estado viniendo con frecuencia. Tal vez él quiere que me case contigo tanto como tú. Él está tratando de llamar nuestra atención, ver si estoy listo para ser su papá.
Suspiré. Sabía que Jack era un buen hombre. Era un trabajador de cuello azul, pero hizo un buen dinero en comparación con mi trabajo de camarera. Nunca seríamos ricos, pero nunca soñé con ser rico, no he querido realmente. Solo un techo sobre mi cabeza, un amante satisfactorio, buena comida para comer, ropa bonita. Y sí, quería una buena figura paterna para Timothy.
Jack me abrazó con fuerza, tenía su brazo debajo de mis omóplatos, me mantuvo cerca de su cuerpo caliente. Te digo qué, Sar. Creo que tal vez Timothy necesita que alguien más que su mamá le pegue el trasero.
Lo miré ¿Lo dices en serio?
Me miró con sus ojos marrones conmovedores y su gran bigote tupido. Sí. Creo que tal vez es hora de que comience a comprometerme con esta familia. Él y yo necesitamos algo de tiempo a solas y necesito explicarle qué pasa. Una conversación de hombre a hombre, se podría decir. O un hombre a chico hablar. Sé exactamente lo que necesito decir y también creo que quizás sea mejor SI nos casamos, déjenme manejar la disciplina de ahora en adelante.
Pongo mi cabeza hacia abajo, mirando su pecho y más allá, de costado. Solo contemplando. No pude evitar notar el uso de if . Lo que tú digas, papá Jack.
Se rio entre dientes. Me agarró de nuevo, me atrajo hacia sí, se agachó y me dio un beso largo y sensual.
Te amo bebe
Sonreí. ¿Eso significa que pronto seré la señora Jack Carpenter?
Tal vez, cariño. Solo tal vez.
Nos aferramos el uno al otro. Este paso con Timothy puede ser justo lo que nos lleve hasta el final. Si me siento comprometido a criarlo, manejar su disciplina, creo que es hora de que deje mi vida de soltero.
Sonreí.


Establecemos un día y una hora. Un sábado por la noche, cuando Timothy y yo estaríamos en casa. No hay escuela, no hay trabajo. Jack quería que estuviera en casa, pero no en la habitación de Timothy. Trabajé el turno de desayuno y almuerzo temprano en el restaurante, así que esto sería un azote antes de acostarse. Era hora de que el joven Timothy se fuera a la cama. Bien, bien podría ir a limpiar la cocina, dije como parte de nuestra artimaña secreta. Me levanté, fui a limpiar la cocina.
Compañero, ¿qué dices tú y yo entramos en tu habitación y hablamos un poco?
Seguro.
Eché un vistazo justo antes de desaparecer alrededor de la pared que separaba la sala de estar y la cocina, los vi levantarse. Jack le ofreció la mano a Timothy. Se fueron.
Empecé a traquetear platos, hice mucho ruido. Parecía que la puerta del dormitorio estaba cerrada, así que detuve todo y me acerqué. Escuché a mi hombre pronunciar un discurso para Timothy. Me colé justo al lado de la puerta.
Pero Jack, ¿por qué me vas a azotar? Mamá hace eso y he estado bien últimamente.
¿Oh? ¿Es por eso que tu maestra envió una nota a casa, que has estado peleando con otros niños?
No parecía tener mucho que decir.
Sabes, Timothy, tu madre te quiere mucho. Y ella te pega mucho. Pero ella y yo hemos hablado y los dos estamos de acuerdo en que necesitas que te golpeen el trasero. Eres un niño y, sinceramente, un niño necesita que un hombre le pegue el trasero. Uno que fue niño alguna vez.
Timothy comenzó a derramar algunas lágrimas, sonaba como. No, por favor, Jack no me pegues.
Parecía que Jack se puso de pie. Evidentemente agitando la pala que compró recientemente, se dirigió a lo que estaba por suceder. Sé que la cuchara de cocina de mamá duele. Mucho. Pero recientemente compré esta pala. Si vas a recibir una palmada, debe ser con algo hecho para ese propósito. Por eso lo compré. Y te voy a dar una paliza cada vez que estés en problemas.
No, por favor, Jack.
Nunca reemplazaré a tu verdadero padre, pero si luego quieres llamarme papá o papá, te lo digo, no me importaría. Pero seré tu padre, Timmy. Y te disciplinaré cuando lo necesites.
Mi corazón se aceleró. Tenía planes de casarse conmigo. Y ahora iba a estar azotando a mi hijo de ahora en adelante. Esto pareció cementarnos aún más con él.
Así que baja tus pijamas. Ven, bájalos y recuéstate sobre mi rodilla.
Simplemente no pude resistirme. Gire la perilla muy lentamente. Casi fue visto por mi hijo desobediente, pero afortunadamente, Jack era zurdo y la cama estaba en el lado derecho de la habitación, por lo que Timothy necesitaba acostarse lejos de mí, su dulce y pequeño trasero en exhibición para que yo lo viera desde este ángulo. Timothy se quitó los pantalones y se fue a acostar sobre el regazo de Jack, pero llevaba ropa interior.
Tan pronto como cayó, Jack dijo: No del todo, pequeño. Bajemos esta ropa interior.
Metió la mano debajo, metió los dedos dentro del borde de Timmy's Fruit of the Looms Junior y los deslizó hacia abajo. Luego recogió la pala y la alineó con la pequeña burbuja que tenía delante. Tomó el top de Pijama de Timmy, lo empujó hasta la mitad de su espalda, mantuvo su mano allí, acurrucando a mi pequeño Niño Maravilla. Alineó esa pala y la envió.
¡PLAF!
Otro, PLOP!
¡PLAF! Timmy se sacudió, al igual que sus hermosos bollos. Jack iba un poco lento, a diferencia de mí. Cuando azoté a Timothy, fui rápido y duro. Jack se estaba tomando su tiempo, tal vez dos o tres segundos entre golpes. Y cada golpe fue bastante suave.
¡PLAF!
Esto fue una paliza? No aceleró el ritmo ni se balanceó más fuerte. Solo pequeños columpios delicados.
¡PLAF!
Muy lento, muy metódico. Muy deliberado ¡Un PLOP estable! ¡PLAF! ¡PLAF!
Pero comenzaron a sumarse. Timothy comenzó a retorcerse un poco. Noté que su dulce trasero se volvía lentamente rosado. Se retorció y la pala se balanceó muy lentamente, muy metódicamente. ¡PLAF! ¡PLAF! ¡PLAF!
Movió las manos hacia atrás para bloquear el disparo, pero Jack fue rápido, las agarró y las mantuvo en su lugar.
Ahora, Timmy, amigo mío, te voy a remar.
Y con eso, con las manos bloqueadas en su lugar, Jack fue a por ello. De repente, se balanceó con fuerza, rápido y furioso. Timmy trató de bloquear esos disparos, pero fue inútil. Jack balanceó esa pala unas diez veces, haciendo que esas delicadas mejillas se presionen con cada golpe. Timothy comenzó a llorar, se derrumbó. Jack bajó la pala.
Sí, adelante y llora. Llora tus ojitos, Timmy. Esto es lo que tienes que sentir cuando te azotan. Lloras por el dolor, pero debes lamentar tu comportamiento. Tienes que hacerlo mejor.
Lloró bien y fuerte. Jack comenzó a frotar su dulce trasero. También sentí una lágrima saliendo de mi propio ojo. Ambos. Esto fue muy conmovedor. Jack movió su mano por todo el trasero de mi bebé, calmando su dolor. Todavía lo mantenía apretado con la mano derecha, casi lo doblaba hacia atrás. Jack se agachó y besó la parte superior de la cabeza de su hijastro.
Wow, estaba enamorado, más que antes. Este evento me hizo algo, algo que no estaba seguro de poder explicar. Parecían estar en esta posición por un tiempo. Entonces vi a Jack sostener a Timmy aún más fuerte, coló su mano derecha alrededor del cuerpo de Timmy, más o menos tiró de él hacia arriba, haciendo que ese hermoso trasero se elevara en el aire. Luego fue a por ello: una palmada dura y rápida.
¡AZOTAR! ¡AZOTAR! ¡AZOTAR! ¡AZOTAR! ¡AZOTAR! ¡AZOTAR! ¡AZOTAR! ¡AZOTAR! ¡AZOTAR! ¡AZOTAR! ¡AZOTAR! ¡AZOTAR! ¡AZOTAR! ¡AZOTAR! ¡AZOTAR! ¡AZOTAR! ¡AZOTAR! ¡AZOTAR! ¡AZOTAR! ¡AZOTAR! ¡AZOTAR! ¡AZOTAR! ¡AZOTAR! ¡AZOTAR! ¡AZOTAR! ¡AZOTAR! ¡AZOTAR! ¡AZOTAR! ¡AZOTAR! ¡AZOTAR! ¡AZOTAR! ¡AZOTAR! ¡AZOTAR! ¡AZOTAR! ¡AZOTAR! ¡AZOTAR! ¡AZOTAR! ¡AZOTAR! ¡AZOTAR!
¡No me di cuenta de que se acercaba! Aparentemente, tampoco Timothy. Parecía estar bastante conmocionado ahora.
¿Te irá mejor en la escuela?
Sí, Jack.
Le dio media docena más de azotes con su mano grande y masculina. ¿Vas a obedecer a tu madre?
Sí, lo haré. Sollozó un poco más.
Bueno. Levántate.
Timothy siempre tenía prisa por levantarse después de su azote. Se paró frente a su futuro padrastro. Me alejé de la grieta en la puerta para que no me viera. Apenas lo vi enfrentarse a Jack, sus pequeños PJ y ropa interior cayendo así que su pequeño tallywhacker estaba colgando. Después de lo que pensé era que él se estaba ajustando, guardando todo, escuché a Jack decir: ¿Quieres darme un abrazo?
Oh, no pude resistirme. Me acerqué a esa grieta, eché un vistazo dentro, los vi abrazándose, Jack todavía sentado en la cama. Mostrar más de Me fui, volví a la cocina, para seguir golpeando platos.
Jack me sorprendió. Apareció justo detrás de mí, me asustó hasta la muerte.
Noté que la puerta se abría. Pensé seguro que lo cerré.
Sí.
Ven conmigo, mujer.
Me agarró por la muñeca, prácticamente me sacó de la cocina y me arrastró directamente a mi habitación. Una vez allí, me atrajo hacia sí, me besó con fuerza. Luego tomó mi cuerpo y me empujó hacia la cama.
Quítate la ropa, mujer. Te voy a follar bien.
Mientras me quitaba la ropa rápidamente, lo miré. Se desabrochó la camisa y se quitó el cuerpo caliente. Se desabrochó el cinturón y se lo quitó del cuerpo. Me di cuenta de lo que estaba quitando también, pero simplemente no podía dejar de mirar su cuerpo fornido mientras se desnudaba. Se quitó los jeans y se quitó el cuerpo. Finalmente, dejaron sus calzoncillos negros. Noté el bulto muy duro en esos calzoncillos, pero luego se los quitó. Y esa polla suya simplemente rebotó. No creo haber visto una polla más grande en ningún hombre, en él o en el padre de Timothy o en cualquier otro con el que haya estado. ¡Era ENORME! ¡Solo lleno!
Finalmente me quité el sujetador y las bragas, y prácticamente saltó sobre la cama, se puso encima de mí. Acercó su cuerpo al mío y me besó apasionadamente. Podía sentir esa polla dura entre mis piernas, adornando mi coño rosa. Besó fuerte, fuerte. Se movió momentáneamente para poder almorzar con mis pezones duros y probar un poco de leche materna. Luego, permaneciendo muy duro todo el tiempo, se movió hacia arriba, preparado. Me miró profundamente a los ojos, me besó con fuerza, luego se agachó, acercó su polla dura a mi agujero de espera y comenzó a empujar. Lloré de placer y dolor cuando su ocho pulgadas comenzó a deslizarse dentro de mí. mis piernas un poco levantadas, mis rodillas dobladas.
Se metió dentro de mi coño muy bien, comenzó a golpearme. Sentí mis paredes de azúcar expandirse, dejando que su polla dura empujara dentro de mí profundamente. Entre besos, le pregunté: ¿Es correcto lo que escuché? ¿Planeas ser el padrastro de Timothy?
Usted apuesta.
Se aferró a mis hombros, entró profundo y fuerte, ¡su polla dura me destrozó!
Y deseé más que nada que esta acción profunda del pene me hiciera soltar un óvulo que se uniría con su esperma, dándole a mi joven Timothy un hermano o hermana.
No sabía cómo azotar a Timothy lo ponía de este humor, pero me pareció que me gustaba. Mucho.


Por favor, señora, por favor, señora, no te vayas
porque tengo la necesidad de decirte por qué estoy solo hoy.
Puedo ver tanto de mí aún viviendo en tus ojos.
¿No compartirías una parte de un corazón cansado que ha vivido un millón de mentiras?
Oh, he estado en Niza y en la isla de Grecia.
Mientras bebía champán en un yate,
me mudé como Harlow en Montecarlo y les mostré lo que tengo
. Los reyes me desnudaron y vi algunas cosas
que una mujer no debe ver

He estado en el paraíso, pero nunca he estado en mí

Relato azotes MADRE SOLTERA 2


Bad Boy Bobby

Había pasado un tiempo desde que tuve que azotar a mi hijo pequeño. Ahora con seis años, era un buen chico, principalmente. Por alguna razón, de vez en cuando, me desobedecía deliberadamente.
Le encantaba interpretar a Superman. Usaría pinzas para la ropa. Tenía que atarle una toalla sobre los hombros, usaría una de sus lindas playeras, calzoncillos blancos, correría por la casa. Le dije que podía correr en la casa, simplemente no levantarse y saltar, podría romper algo.
Y él hizo. Golpeé algo, así que lo llevé sobre mi regazo, le bajé los calzoncillos y le di unas nalgadas agradables. Esta vez fue solo un bote de basura. Había estado tomando una ducha a mí mismo, entré en el área de la cocina justo cuando saltó de nuestra pequeña mesa en la esquina donde comimos.
Parecía más un azote divertido que cualquier otra cosa, apenas lo lastimaba. Pero le dije que lo hizo de nuevo y que sería mucho peor.
No pude evitar recordar esa primera, con mi cuchara de cocina.
No teníamos mucho dinero, pero las cosas estaban empezando a cambiar en mi vida amorosa. Tenía un nuevo novio llamado Jack. Le dio un brillo a mi hijo pequeño, dijo que siempre quiso un hijo propio. Nunca se había casado, aunque vivió con una mujer durante algún tiempo. Nunca tuvieron hijos y después de un tiempo se separaron. Dijo que parecía que ella era infértil.
Le dije cuánto le gustaba a Timothy interpretar a Superman, así que salió y realmente le compró un pequeño traje de Superman que había visto que un pariente tenía una vez. Sí, todavía lo hicieron en la tienda. Se lo dio a Timmy. ¿Y que dices?
¡Gracias! Fue y abrazó a Jack y yo estaba muy contento. No sabía cómo logró encontrar uno que se ajustara a mi hijo, pero fue a su habitación, se lo puso, salió y nos mostró. Apenas le quedaba, así que con su cuerpo en crecimiento, sabía que no duraría mucho tiempo. Solo un par azul de Superunderwear, una camisa azul con la 'S' roja y amarilla sobre el pecho y una capa roja. Nada para las piernas o los brazos. Supongo que se esperaba que usaran sus trajes de Superman así, aunque la ropa interior no era la típica ropa interior de mosca para los niños, sino más bien como un traje de baño. Una muy ajustada.
Esperaba que Jack se enamorara de mí, se casara y tal vez pudiéramos tener otro hijo juntos. No era del tipo comprometido, pero tal vez.
Un día iba a cocinarle a Timothy y a mí un poco de sopa casera. Me encantaba ser el mejor cocinero que podía ser para nosotros y él tenía puesto su disfraz. Quería salir, pero le dije que estaríamos comiendo pronto, quédese adentro, no quería que se ensuciara. Le había mostrado su traje a su mejor amigo calle abajo, Tyrone. Hoy fue sábado y mi día libre. Entonces le dije que podía correr, pero no saltar de los muebles.
De acuerdo, mami.
Puse todos los ingredientes en la olla, la estaba cocinando, agregué un poco de caldo. Pronto tendríamos un almuerzo de sopa casera. De repente, escuché un choque.
Entré en la sala de estar. Allí estaba nuestra lámpara, abajo, rota. ¡Oh, no lo creo! Solo le dije
Lo siento mami. No quise hacerlo.
No la mitad de lo que estás a punto de sentir.
Regresé a la cocina. Tenía más de una cuchara de cocina, así que agité rápidamente la sopa en la olla, conseguí otra y fui a la sala de estar.
Estaba muy asustado, se levantó, levantó la mano. No, mami, por favor no me pegues. No con la cuchara de cocina.
Deberías haber pensado en eso, joven. Aquí, mami específicamente te dijo que no saltaras de los muebles. De nuevo. Quizás hace cinco minutos. Entonces saltas de los muebles, la desobedeces deliberadamente mientras está en la cocina. Y ahora vamos a tener que comprar uno nuevo.
Agarré su muñeca, me senté en nuestro sofá y lo empujé hacia abajo, sobre mi rodilla. Él luchó pero fue por nada. Me recosté, estiré su cuerpo, tomé su capa roja y la barrí sobre su cabeza. Agarré su ropa interior azul / pieza de bacalao, y bajó, hasta la mitad de sus súper piernas. Fue más difícil para él recuperar sus manos para tratar de bloquear mis disparos con esa capa que se interponía en el camino, y esto funcionó para mi ventaja. Bajé esos calzoncillos azules, tomé mi cuchara y le di una palmada como si su vida dependiera de ello. Siguió tratando de alcanzarlo, pero tomé esa capa y la empujé hacia arriba, bloqueando su disparo. Raté un tatuado esa cuchara en sus rebotantes nalgas. Solo observé que la cuchara hizo una abolladura momentánea en esa joroba redonda, solo para que la abolladura desapareciera a medida que se elevaba. Luego de nuevo hacia abajo, extendiendo su dolor por ambas mejillas,
Él comenzó a llorar, muy fuerte. Fui a por ello, seguí avanzando, observando esas mejillas lentamente volverse rosadas.
Finalmente dejó de intentar bloquear y con eso disminuí un poco la velocidad. Sabes, intentas pelear conmigo en esto, solo empeorará.
Entre pequeños sollozos, dijo, lo sé. Y finalmente su superspanking llegó a su fin. Le di tres pequeños golpes agudos y lo terminé. Luego puse la cuchara, la dejé caer en el sofá entre sus piernas.
Froté mi mano sobre ese trasero rojo y cálido. ¿Has aprendido tu lección?
Sí, señora.
Yo planeé. Y para que lo recuerdes, recibirás otro azote en cualquier día que traiga a casa una nueva lámpara. Uno por desobedecerme y otro por reemplazar la lámpara, porque el dinero que gasto en la lámpara saldrá de tu piel.
Mami por favor
¡No mami, por favor ! Ahora levántate!
Se puso de pie, se volvió para mirarme, las lágrimas corrían por sus mejillas. Lo sacudí, ambas manos sobre sus pequeños bíceps. Timothy, no debes desobedecer a mami. Podrías haberte lastimado.
Se agachó detrás de sí mismo y sintió sus pequeñas mejillas ardientes. ¡Mami, me lastimé!
Eso es correcto. Ven, dale a tu supermamá un gran abrazo.
Lo hizo, se inclinó y me abrazó.
Ahora tira de tus calzoncillos, Superboy. Y recuerda: desobedeces a mamá otra vez y ella te dará otra súper paliza.
Sí, señora.
Volvió a la decencia, tan decente como podría ser un niño cuyos calzoncillos son parte de su disfraz.
Con su dulce y pequeño bulto, agitó las manos en el aire y dijo: ¡Soy superboy, hijo de Supermom!
Y se volvió y voló de regreso a su habitación. Me sonreí a mí mismo. Me senté allí un momento, luego escuché el agua burbujear en la estufa. Me levanté de un salto, tomé mi cuchara de azotes, y entré y terminé nuestra sopa casera.


Un par de días después llegué a casa con una lámpara nueva. Timothy, no vas a creer lo difícil que fue encontrar la lámpara correcta, le dije de camino a casa. Tuve que recogerlo de la niñera después de la escuela y eso después de ir a la tienda de muebles después de salir del trabajo yo mismo.
Una vez que lo configuré, lo encendí, mi pequeño hombre se acercó a mí. De acuerdo, mami.
Sin que me lo pidiera, se desabrochó la hebilla del cinturón, se desabrochó los pantalones, metió los dedos debajo de la cintura de los pantalones y la ropa interior, los deslizó hacia abajo y apoyó su pequeño cuerpo sobre mi regazo una vez que estaba sentado en el sofá.
¿Qué estás haciendo? Le pregunté con una sonrisa.
Bueno, su dulce vocecita respondió. Dijiste que recibiría otro azote cuando compraste la nueva lámpara y merezco una.
Me reí. Oh, bien entonces.
¡Y le di una palmada a su trasero desnudo con mi mano, y él se rió alegremente todo el tiempo! ¡Y no pude evitar preguntarme si su acostarse de esta manera era para evitar pensar en ir a buscar una cuchara! ¡Un pequeño bribón inteligente, lo era!

Relato azotes MADRE SOLTERA 1

AUTOR: 

Bad Boy Bobby


No es fácil ser madre soltera. Su papá murió y yo con este pequeño hijo solo. Pero logré hacerlo. Timothy tenía solo tres años cuando su papá nos dejó. Había estado embarazada antes de la muerte de mi esposo, pero tuve un aborto espontáneo. Fue realmente doloroso.
Ahora tenía cinco años. No había tenido una paliza, nunca. Era un poco malcriado pero sentía lástima por él, no podía disciplinarlo como si supiera que lo necesitaba. Eso es parte de ser un hombre, azotar a los hijos cuando lo necesitan. Pero un día él me empujó demasiado lejos.
Me había desobedecido deliberadamente. No importa qué, simplemente me desafió una vez con demasiada frecuencia.
Aw, ¿qué vas a hacer al respecto? el joven Timothy me dijo. Eres solo una niña.
Y en ese momento, ¡eso fue todo lo que hizo falta! Me hizo enojar tanto! Dicen que no debes azotar cuando estás enojado, pero creo que para cada regla, hay una excepción. Y me empujó demasiado lejos.
¿Qué me dijiste, joven?
Dije, eres una niña! ¡No puedes hacer nada!
¡Oh, simplemente me desgarró! ¿Sentía que podía salirse con la suya?
¡Eso es, joven! Te estás volviendo loco. Me acerqué y lo agarré por su pequeña oreja. Lo jalé al sofá de nuestro pequeño departamento de dos habitaciones. Siguió el viaje, teniendo pocas opciones en el asunto. Lo jalé sobre mi regazo y comencé a azotar su trasero justo sobre sus pantalones cortos. ¡Mi pequeño hombre comenzó a reír, como si fuera una broma! Creo que tal vez se sorprendió por el tirón de la oreja, pero ahora se echó a reír.
No puedes lastimarme, tú ... ¡niña!
Me detuve. ¿Oh? Y lo empujé de nuevo a sus pies. ¡Rápido como un rayo, agarré sus pantalones cortos por los broches y lo desabroché en nada plano! Bajé esos pantalones cortos rápidamente, y todo lo que pudo hacer fue quedarse allí en estado de shock. Agarré su ropa interior ajustada y también la bajé, sus pequeños novios simplemente colgando allí. Y lo detuve de inmediato. Crees que eres un pez gordo porque tienes boyparts, ¿verdad? ¡Bueno, veremos quién es la niña por aquí!¡Y me bañé en su trasero con mi mano femenina! Comenzó a moverse, casi comenzó a llorar de inmediato. Le azoté con fuerza a sus pequeñas mejillas maduras, ¡y él estaba abrochándose por todas partes! ¡Él solo lloró y lloró! Lo quemé, golpeando lejos. ¡Oh, se sentía tan bien golpear a sus pequeños y carnosos boycheeks! Pronto tenían un bonito tono rosa melocotón. Pero sentí que no era lo suficientemente bueno. Quería pomelo rojo rubí.
Lo dejé levantarse, sus pequeñas mejillas se llenaron de líquido para ojos salado. Ve a la cocina, toma la cuchara de cocina de mamá.
Parecía aterrado. ¡No mamá, por favor!
¡Consigue esa cuchara AHORA, Timothy! ¿Me escuchas?
Me di cuenta de que le costaría mucho caminar por allí con sus pantalones cortos y ropa interior alrededor de los tobillos, así que simplemente extendí la mano y se los quité del cuerpo. Los tiré a un lado y él estaba allí desnudo, excepto por su camisa. ¡Ve a buscar la cuchara ahora!
Lo vi girar y correr hacia la cocina, mirando sus mejillas rosadas balanceándose de un lado a otro. Abrió el cajón, sacó mi cuchara de cocina. En realidad, tenía más de uno, pero para mi propósito, uno lo haría. Lo tomó y se giró, caminó hacia mí. Se lo quité. Él comenzó a suplicar. No, mamá, por favor no uses la cuchara conmigo. Lo siento.
Simplemente ignoré sus súplicas. No escuchas a tus hijos cuando te ruegan que no les pegues. Necesitan aprender una lección. Lo jalé de vuelta sobre mi regazo. Lo puse en posición, levantando su camisa con mi mano izquierda y manteniéndola en su lugar. Con mi mano derecha balanceé esa cuchara contra su trasero desnudo. Se movió, trató de escapar. No sirvió de nada. Lo sostuve en un brazo y balanceé esa cuchara contra sus burbujeantes mejillas. Se movía, llorando y caminando! Golpeé una y otra vez, viéndolos recuperarse con cada golpe. Se pusieron realmente rojos, como la toronja rosa más jugosa que hayas visto. Intentó volver a poner su mano allí, pero la apreté con fuerza, tan bien como cualquier hombre lo hubiera hecho. Aterricé esa cuchara en su animoso trasero hasta que ya no pudo aguantar más. Era agradable y rojo, una buena sombra profunda.
Bajé la cuchara y la agarré de sus brazos, lo puse de pie. Me aferré y miré a sus ojos llorosos. Miró hacia atrás, su rostro casi inocente tan rojo como su trasero.
No vuelvas a decirme que soy solo una chica otra vez, ¿me oyes?
Él asintió con la cabeza hacia arriba y hacia abajo, las lágrimas rodaban.
Soy tu madre y te di a luz. Nunca lo olvides.
Le di la vuelta, lo doblé y apreté suavemente sus bolitas. Estas cosas son bastante delicadas, ¿no?
No iba a lastimarlo de esa manera, solo quería que supiera que ser un niño no significaba que tenía derecho a caminar sobre mí. Él gritó: Sí, señora.
Lo solté y él se volvió hacia mí. Ahora ... no lo olvides. Él asintió con la cabeza.
Sí mamá.
Me sentí muy mal por tener que azotar a mi hijo por primera vez.
Ven, dale un abrazo a mamá. Se inclinó y nos abrazamos.
Ahora ve a tu habitación. Te llamaré cuando sea hora de cenar.
Sí, señora. Se limpió una lágrima de su tierna mejilla, luego tomó sus pantalones cortos y ropa interior, y los llevó de regreso a su habitación, sus mejillas rosadas y rojas se retorcieron mientras caminaba. Me quedé allí sentado un rato, pensando en lo que acababa de pasar.
Odiaba hacerlo, pero a veces ...
Seguro que es difícil ser madre soltera.



Azota a tu hijo
y muéstrale al mundo que lo amas
Sigue dando todo el amor que puedas
Azota a tu hijo

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